
To begin to understand one another, we must listen, share, and be heard. But who would venture to speak, when no one has cared to listen?
This question has silenced generations of indigenous Kichwa people from highland Ecuador, but it also has inspired a pioneering effort by members of the Agualongo de Quichinche community.
With support from The Tandana Foundation, the 50 families that make up the community are undertaking an oral history and self-advocacy project that reflects their desire to preserve cultural knowledge and share traditions, successes, and challenges with future generations.
As part of the project, extensive interviews were conducted with and among Agualongo community members to capture their personal experiences and perspectives about their lives and aspects of Kichwa culture. Those stories are being transcribed and translated into a trilingual book, which will be published in Kichwa to engage community members as well as English and Spanish to reach a wider, global audience.

“We want to remember forever what our ancestors and our grandparents did, how they worked, how they lived, their identity, and what they wore. We don’t want to lose this. We want to remember forever and always live with this knowledge,” explained Benito Gualsaqui, former President of Agualongo and leader of this project. “And not only us – our children, everyone who will be living in this community in the future will all be able to have this knowledge through this book.”
“I’m very happy that this project is advancing. This is what we wanted. We started this project with the openness of elders and young people. We got together at various times and also did interviews in homes, and these experiences were very beautiful. I’m very grateful, and we are eagerly awaiting the book to come out.”
Benito Gualsaqui, former President of Agualongo
The Agualongo community members that were interviewed for the project shared diverse insights related to how they were raised, their history connected to nearby Hacienda Perugachi, how the community has worked together to develop infrastructure, their relationship with their language, and their hopes for the future. A few interviewees raised concerns related to how technology has changed education and that fewer young people seem to embrace speaking the Kichwa language. Other common themes that emerged were a deep desire for their cultural and linguistic knowledge to continue, as well as pride in the community that they have organized, built, and sustained in the face of systemic barriers.
“Kichwa Otavalo people have faced and continue to experience discrimination and assimilation, threatening their cultural recognition and continuity,” said Anna Taft, Tandana’s Founding Director. “Intercultural communication and collaboration can elevate the lived experiences and knowledge of community members, as well as invite more discussion and greater understanding, which, in turn, can support efforts to move toward a more just society.”
The Kichwa language dates back to Inca times, and it remains the most widely-spoken indigenous language in Ecuador. However, in the Spanish colonial era and for the following generations, speaking and teaching the Kichwa language was outlawed in an attempt to erase local culture, while Indigenous peoples were exploited through a system of debt peonage – which involves forced servitude to work off a debt, often through deceptive or coercive means – on estate plantations, known as “haciendas.”

Today, the problem continues: the Kichwa community fought for Ecuador’s recognition as a plurinational state, but the language is not free from the social, institutional, and historic effects of centuries of attempted erasure. The rights, knowledge, and wisdom of communities who have for centuries fought to protect their language and culture continue to be in danger.
In addition, Agualongo residents still bear the scars of the community’s dark history related to the hacienda system, such as limited water resources and lack of access to fertile land. Many families are also still employed on the nearby hacienda, and a dominant surname in the community is Perugachi, a name that was used to identify the workers bound to the estate.
“Despite the challenges, Agualongo is rich in community,” said Anna Taft, Tandana’s Founding Director. “This book, complete with portraits of each speaker, will be not only an archive of tremendous knowledge and experience but also a source of pride in the community’s perseverance, insights, and identity. We are proud to help make this dream a reality.”
While the trilingual book is in development, the project is not fully funded. Tandana is seeking donations to complete the project.
To support making the Agualongo community’s dream come true, you can contribute toward the project here.
By Shannon Cantor, Danika Robison, and Bridget Vis
Español
La comunidad indígena de Agualongo se esfuerza por registrar y compartir sus propios conocimientos, historias y voces.

Para empezar a comprendernos unos a otros, debemos escuchar, compartir y ser escuchados. Pero, ¿quién se atrevería a hablar si nadie se ha molestado en escuchar?
Esta pregunta ha silenciado a generaciones de indígenas kichwa de las tierras altas de Ecuador, pero también ha inspirado un esfuerzo pionero por parte de los miembros de la comunidad de Agualongo de Quichinche.
Con el apoyo de la Fundación Tandana, las 50 familias que componen la comunidad están llevando a cabo un proyecto de historia oral y autodefensa que refleja su deseo de preservar el conocimiento cultural y compartir tradiciones, éxitos y desafíos con las generaciones futuras.
Como parte del proyecto, se realizaron extensas entrevistas a miembros de la comunidad de Agualongo para recopilar sus experiencias personales y perspectivas sobre sus vidas y aspectos de la cultura kichwa. Esas historias se están transcribiendo y traduciendo a un libro trilingüe, que se publicará en kichwa para involucrar a los miembros de la comunidad, así como en inglés y español para llegar a un público más amplio y global.

«Queremos recordar para siempre lo que hicieron nuestros antepasados y nuestros abuelos, cómo trabajaban, cómo vivían, su identidad y cómo vestían. No queremos perder esto. Queremos recordar para siempre y vivir siempre con este conocimiento», explicó Benito Gualsaqui, ex-presidente de Agualongo y líder de este proyecto. «Y no solo nosotros, sino también nuestros hijos y todos los que vivirán en esta comunidad en el futuro podrán tener este conocimiento a través de este libro».
«Estoy muy contento de que este proyecto esté avanzando. Esto es lo que queríamos. Comenzamos este proyecto con la apertura de los ancianos y los jóvenes. Nos reunimos en varias ocasiones y también hicimos entrevistas en los hogares, y estas experiencias fueron muy hermosas. Estoy muy agradecido y esperamos con ansias que salga el libro».
Benito Gualsaqui, ex-presidente de Agualongo
Los miembros de la comunidad de Agualongo que fueron entrevistados para el proyecto compartieron diversas ideas relacionadas con cómo fueron criados, su historia relacionada con la cercana Hacienda Perugachi, cómo la comunidad ha trabajado conjuntamente para desarrollar infraestructuras, su relación con su idioma y sus esperanzas para el futuro. Algunos entrevistados expresaron su preocupación por cómo la tecnología ha cambiado la educación y por el hecho de que cada vez menos jóvenes parecen interesarse por hablar el idioma kichwa. Otros temas comunes que surgieron fueron el profundo deseo que sus conocimientos culturales y lingüísticos continúen, así como el orgullo por la comunidad que han organizado, construido y mantenido frente a las barreras sistémicas.
«El pueblo kichwa otavalo ha sufrido y sigue sufriendo discriminación y asimilación, lo que amenaza su reconocimiento cultural y su continuidad», afirmó Anna Taft, directora fundadora de Tandana. «La comunicación y la colaboración interculturales pueden elevar las experiencias vividas y los conocimientos de los miembros de la comunidad, así como invitar a un mayor debate y a una mayor comprensión, lo que, a su vez, puede apoyar los esfuerzos para avanzar hacia una sociedad más justa».
La lengua kichwa se remonta a la época Inca y sigue siendo la lengua indígena más hablada en Ecuador. Sin embargo, en la época colonial española y durante las generaciones siguientes, se prohibió hablar y enseñar el idioma kichwa en un intento de borrar la cultura local, mientras que los pueblos indígenas eran explotados a través de un sistema de servidumbre por deudas —que implica la servidumbre forzada para saldar una deuda, a menudo mediante medios engañosos o coercitivos— en las plantaciones, conocidas como «haciendas».

Hoy en día, el problema continúa: la comunidad kichwa luchó por el reconocimiento de Ecuador como Estado plurinacional, pero la lengua no está libre de los efectos sociales, institucionales e históricos de siglos de intentos de extinción. Los derechos, los conocimientos y la sabiduría de las comunidades que durante siglos han luchado por proteger su lengua y su cultura están aún en peligro.
Además, los residentes de Agualongo aún llevan las cicatrices de la oscura historia de la comunidad relacionada con el sistema de haciendas, como los recursos hídricos limitados y la falta de acceso a tierras fértiles. Muchas familias también siguen trabajando en la hacienda cercana, y un apellido dominante en la comunidad es Perugachi, un nombre que se utilizaba para identificar a los trabajadores vinculados a la finca.
«A pesar de los retos, Agualongo es una comunidad rica», afirma Anna Taft, directora fundadora de Tandana. «Este libro, que incluye retratos de cada hablante, no solo será un archivo de enormes conocimientos y experiencias, sino también una fuente de orgullo por la perseverancia, las ideas y la identidad de la comunidad. Estamos orgullosos de ayudar a hacer realidad este sueño».
Aunque el libro trilingüe está en fase de desarrollo, el proyecto aún no cuenta con toda la financiación necesaria. Tandana está buscando donaciones para completar el proyecto.
Para ayudar a hacer realidad el sueño de la comunidad de Agualongo, puede contribuir al proyecto aquí.
Por Shannon Cantor, Danika Robison y Bridget Vis
Français
La communauté indigène d’Agualongo a entrepris d’enregistrer et de partager ses propres connaissances, ses histoires et sa voix

Pour commencer à nous comprendre mutuellement, nous avons tous besoin d´écouter, de partager et d´être entendus. Mais qui oserait parler si personne ne se soucie d’écouter ?
Cette question a réduit au silence des générations d’indigènes Kichwa des hauts plateaux équatoriens, mais elle a également inspiré un effort pionnier de la part des membres de la communauté Agualongo de Quichinche.
Avec le soutien de la Fondation Tandana, les 50 familles qui composent la communauté ont entrepris un projet d’histoire orale et d’autopromotion qui reflète leur désir de préserver leurs connaissances culturelles et de partager leurs traditions, réussites et défis avec les générations futures.
Dans le cadre de ce projet, des entretiens approfondis ont été menés avec des membres de la communauté d’Agualongo afin de recueillir leurs expériences personnelles et leurs points de vue sur leur vie et sur certains aspects de la culture kichwa. Ces récits seront transcrits, traduits et rassemblés dans un livre trilingue, qui sera publié en kichwa pour impliquer les membres de la communauté, ainsi qu’en anglais et en espagnol pour toucher un public plus large partout dans le monde.

“Nous voulons nous souvenir à tout jamais de ce que nos ancêtres, ce que nos grands-parents faisaient, comment ils travaillaient, comment ils vivaient, comment ils s´habillaient, en un mot leur identité. Nous ne voulons pas perdre cela. Nous voulons nous souvenir pour toujours et vivre avec ces connaissances”, a expliqué Benito Gualsaqui, ancien maire d’Agualongo et chef de file de ce projet. “Et pas seulement nous, nos enfants également, tous ceux qui vivront dans cette communauté à l’avenir pourront acquérir ces connaissances grâce à ce livre.
“Je suis très heureux que ce projet progresse. C’est ce que nous voulions. Nous avons commencé ce projet grâce à la collaboration des anciens et des jeunes. Nous nous sommes réunis à plusieurs reprises et avons également réalisé des entretiens dans des maisons, et ces expériences ont été très belles. Je suis très reconnaissant et nous attendons avec impatience la sortie du livre”. – Benito Gualsaqui, ancien président d’Agualongo.
– Benito Gualsaqui, ancien président d’Agualongo
Les membres de la communauté d’Agualongo qui ont été interviewés dans le cadre de ce projet ont partagé leurs divers points de vue sur la façon dont ils ont été élevés, sur leur histoire liée à l’Hacienda Perugachi voisine, sur la façon dont la communauté a travaillé ensemble pour développer les infrastructures, sur leur relation avec leur langue et sur leurs espoirs pour l’avenir. Quelques-unes des personnes interviewées ont fait part de leurs préoccupations concernant la manière dont la technologie a modifié l’éducation et le fait que de moins en moins de jeunes semblent vouloir parler la langue kichwa. D’autres enjeux communs ont émergé, comme le désir profond de voir leurs connaissances culturelles et linguistiques se perpétuer, ainsi que la fierté de la communauté qu’ils ont organisée, construite et maintenue face aux obstacles systémiques.
“Le peuple Kichwa Otavalo a été et continue d’être victime de discrimination et d’assimilation, ce qui menace la reconnaissance et la continuité de sa culture”, a déclaré Anna Taft, directrice fondatrice de Tandana. “La communication et la collaboration interculturelles peuvent mettre en valeur les expériences vécues et les connaissances des membres de la communauté, tout en invitant à davantage de discussions et à une meilleure compréhension, ce qui, à son tour, peut soutenir les efforts visant à instaurer une société plus juste.
La langue kichwa remonte à l’époque inca et reste la langue indigène la plus parlée en Équateur. Cependant, à l’époque coloniale espagnole et pendant les générations suivantes, parler et enseigner la langue kichwa avait été interdit dans le but d’effacer la culture locale, tandis que les peuples indigènes étaient exploités par le biais d’un système de péonage ou servitude pour dettes – c´est-à-dire une servitude forcée pour rembourser les dettes, souvent par des moyens trompeurs ou coercitifs – dans les plantations de domaines, connues sous le nom de “haciendas”.
Aujourd’hui, le problème persiste : la communauté kichwa s’est battue pour que l’Équateur soit reconnu comme un État plurinational, mais la langue n’est pas exempte des effets sociaux, institutionnels et historiques de siècles de tentative d’extinction. Les droits, les connaissances et la sagesse des communautés qui ont lutté pendant des siècles pour protéger leur langue et leur culture continuent d’être menacés.
En outre, les habitants d’Agualongo portent encore les séquelles de l’histoire sombre de la communauté liée au système des haciendas, comme par exemple le manque d’accès aux les ressources hydriques et aux terres fertiles. De nombreuses familles sont encore employées dans l’hacienda voisine, et un nom de famille dominant dans la communauté est Perugachi, un nom qui était utilisé pour identifier les travailleurs liés à la propriété.
“Malgré les difficultés, Agualongo est une communauté riche”, a déclaré Anna Taft, directrice fondatrice de Tandana. “Ce livre, avec les portraits de chaque intervenant, ne sera pas seulement une archive de connaissances et d’expériences extraordinaires, mais aussi une source de fierté pour la persévérance, la perspicacité et l’identité de la communauté. Nous sommes fiers de contribuer à faire de ce rêve une réalité”.
Bien que le livre trilingue soit en cours d’élaboration, le projet n’est pas entièrement financé. Tandana recherche des dons pour achever le projet.
Pour aider à réaliser le rêve de la communauté Agualongo, vous pouvez contribuer au projet en cliquant ici.
Par Shannon Cantor, Danika Robison et Bridget Vis

