
In February, I had a fabulous week in Otavalo, Ecuador, where I went to teach the basics of rug hooking to 12 highly motivated local participants – while learning all about The Tandana Foundation.
What a pleasure and a privilege it was for me to bring this popular North American craft to South America!
Needless to say, I was not alone in this endeavor. My dear North American friend and fellow rug hooker, Hope Taft, whom I met years ago (in Quebec, Canada where I live), assured me of her full, generous support, as well as the talented and enthusiastic local interpreter (also guide and driver) Veronica Pazmiño!
And of course, this Tandana project was first given approval by the organization’s visionary and resourceful Founding Director, Anna Taft.
That said, let me briefly describe how this successful week unfolded.
Day 1: An introduction to rug hooking
Upon arrival in the Otavalo community, a fun “ice breaking” and name tag activity took place. Hope and I had displayed a variety of small hooked rugs for inspiration. After assembling the working place, each participant received a full kit of hooking instruments plus a taped canvas of burlap (about 16”x18”). Using the included felt pen, each marked lines of limitations and drew their own design on the canvases: the creativity was boundless! Then came a crucial stage – the use of the hooks! As Vero very carefully explained my instructions to execute this hooking technique, the students were highly concentrated in ‘weaving’ the black wool strips provided, in order to create the frame. All of us, including Anna Taft, witnessed the intensive joy throughout that process!
Nevertheless, after class, we had to go and buy smaller hooks for better precision.
Day 2: The material
The session began with the opening of three big suitcases of donated material. There were huge amounts of cut and uncut wool fabric for the students to choose from. In addition, another suitcase was opened, consisting of burlap and different types of frames (wooden or plastic) on which to stretch the canvas. After trying out this particular technique, the students opted to do without frames, so these frames were soon discarded. Nevertheless, from now on, they could start exploring the hooking process, applying colorful strips on each of their own drawings. It was just amazing how fast they caught on to this new craft of rug hooking!
At the end of the period, I gave a quick demonstration of good posture while hooking, mainly to prevent neck and lower back pain.
Day 3: Cutting machines
On this day, Hope and I came along with another big surprise: two lovely, valuable strip cutting machines that were generously donated. At this point, all 12 participants were fully equipped to produce wonderful creations in rug hooking.
After a few specific instructions, each one would eagerly come and try to strip, and could promptly master those machines as a result. With a full hearted effort, they worked cheerfully, non-stop, until 5 p.m. to complete their pieces.
Hope, Vero and I were walking around, supervising this incredible”beehive” operation with great satisfaction.
Day 4: Signature and finishing
To our astonishment, many of the participants had nearly completed their work by this day. This was quite a significant first attempt in learning rug hooking. Consequently, those creations had to be signed – either with embroidered initials on the front of the piece, or, in writing (name and date) on the back.
Then, a simple, four-step finishing technique was demonstrated:
- 1. Make sure to have left at least 3 cm (or 2”) of plain burlap all around
- 2. Double turn and pin the burlap onto the work until invisible
- 3. Sew all around, paying special attention to corners by cutting just a small amount of extra burlap
- 4. Finally, iron the piece with a damp cloth on both sides to flatten and stabilize.
Then the piece can be left to dry and the artwork is ready to hang.
Day 5: The end
More cutting…more hooking and adding colors …to put a finishing touch to this memorable first learning experience. I felt very proud, indeed, for all the efforts that went into this flash course.
Following a little closing celebration, this unique adventure came to an end. May the future reveal that this super week in February 2026, with The Tandana Foundation in Otavalo, Ecuador, was well worth it!
By Elenita de Lorimier
Mi semana fantástica: presentando el crochet de tapices a miembros de la comunidad en Ecuador

En febrero, pasé una semana fabulosa en Otavalo, Ecuador, a donde viajé para enseñar los fundamentos del rug hooking (el arte de confeccionar tapices a crochet) a 12 participantes locales sumamente motivados, al tiempo que aprendía todo lo relacionado con la Fundación Tandana.
¡Qué placer y qué privilegio fue para mí llevar esta popular artesanía norteamericana hasta Sudamérica!
Está demás decir que no estuve sola en esta empresa. Mi querida amiga norteamericana y colega en el rug hooking, Hope Taft, a quien conocí hace años en Quebec, Canadá, donde resido, me brindó su apoyo total y generoso; ¡lo mismo hizo la talentosa y entusiasta intérprete local (quien también fungió como guía y conductora), Veronica Pazmiño!
Y, por supuesto, este proyecto de Tandana recibió la aprobación inicial de la visionaria e ingeniosa Directora Fundadora de la organización, Anna Taft.
Dicho esto, permítanme describir brevemente cómo se desarrolló esta exitosa semana.
Día 1: Introducción a la técnica del tapiz crochetado
Al llegar a la comunidad de Otavalo, realizamos una divertida actividad para «romper el hielo» y presentarnos. Hope y yo habíamos expuesto una variedad de pequeñas tapices crochetadas con esta técnica a modo de inspiración. Tras acondicionar el espacio de trabajo, cada participante recibió un kit completo de herramientas para el crochet, además de un lienzo de arpillera con los bordes reforzados (de aproximadamente 16 por 18 pulgadas). Utilizando el rotulador incluido en el kit, cada uno marcó las líneas de delimitación y dibujó su propio diseño sobre el lienzo: ¡la creatividad no tuvo límites! A continuación, llegó una etapa crucial: ¡el uso de los ganchos! Mientras Vero explicaba con gran esmero mis instrucciones para ejecutar esta técnica de tejido, los alumnos se concentraban intensamente en «entrelazar» las tiras de lana negra que se les habían proporcionado para crear el marco. ¡Todos nosotros , incluida Anna Taft, fuimos testigos de la inmensa alegría que se vivió durante todo ese proceso!
No obstante, al terminar la clase, tuvimos que salir a comprar ganchos de menor tamaño para lograr una mayor precisión.

Día 2: El material
La sesión comenzó con la apertura de tres grandes maletas llenas de material donado. Había una gran cantidad de tela de lana, cortada y sin cortar, para que los alumnos eligieran. Además, se abrió otra maleta con arpillera y diferentes tipos de bastidores (de madera o plástico) para tensar el lienzo. Tras probar esta técnica, los alumnos prefirieron no usar bastidores, así que pronto los desecharon. Sin embargo, a partir de ese momento, pudieron empezar a explorar la técnica del gancho, aplicando tiras de colores a cada uno de sus dibujos. ¡Fue asombroso lo rápido que aprendieron esta nueva técnica de tejer alfombras con gancho!
Al final de la sesión, les di una breve demostración de la postura correcta al tejer, principalmente para prevenir dolores de cuello y espalda baja.
Día 3: Máquinas de corte
En este día, Hope y yo llegamos con otra gran sorpresa: dos encantadoras y valiosas máquinas de corte de tiras que nos fueron generosamente donadas. En este punto, los 12 participantes estaban plenamente equipados para realizar maravillosas creaciones en la técnica de tapiz crochetado.
Tras recibir unas pocas instrucciones específicas, cada uno se acercaba con entusiasmo para probar a cortar las tiras y, como resultado, lograba dominar las máquinas con gran rapidez. Con total entrega, trabajaron alegremente y sin descanso hasta las 5 de la tarde para completar sus piezas.
Hope, Vero y yo recorríamos el lugar, supervisando con gran satisfacción esta increíble operación, semejante a la actividad de una “colmena”.
Día 4: Firma y acabado
Para nuestro asombro, muchos de los participantes ya habían completado casi la totalidad de su trabajo para este día. Se trataba de un primer intento verdaderamente significativo en el aprendizaje del tapiz crochetado. En consecuencia, dichas creaciones debían ser firmadas: ya fuera bordando las iniciales en la parte frontal de la pieza o escribiendo (nombre y fecha) en el reverso.
A continuación, se demostró una técnica de acabado sencilla, compuesta por cuatro pasos:
- Asegurarse de haber dejado un margen de al menos 3 cm (o 2 pulgadas) de arpillera lisa alrededor de toda la pieza.
- Realizar un doble dobladillo en la arpillera y sujetarla con alfileres sobre el trabajo hasta que quede oculta a la vista.
- Coser todo el contorno, prestando especial atención a las esquinas y recortando únicamente una pequeña cantidad del exceso de arpillera.
- Por último, planchar la pieza con un paño húmedo por ambos lados para aplanarla y estabilizarla.
Luego, se puede dejar secar la pieza y la obra de arte estará lista para colgar.
Día 5: El final
Más cortes… más enganches y añadidos de color… para poner el broche de oro a esta memorable primera experiencia de aprendizaje. Me sentí muy orgullosa, sin duda alguna, de todo el esfuerzo invertido en este curso intensivo.
Tras una pequeña celebración de clausura, esta aventura única llegó a su fin. ¡Que el futuro revele que esta fantástica semana de febrero de 2026, junto a la Fundación Tandana en Otavalo, Ecuador, valió realmente la pena!
Por Elenita de Lorimier
Ma superbe semaine d’initiation au crochetage de tapis avec la communauté en Équateur

En février 2026, j’ai passé une semaine fabuleuse à Otavalo, en Équateur, où je suis allée enseigner les bases du crochetage de tapis (rug hooking) à 12 participantes locales extrêmement motivées tout en découvrant la Fondation Tandana.
Quel plaisir et quel privilège ce fut pour moi d’apporter cet artisanat populaire d’Amérique du Nord en Amérique du Sud !
Inutile de dire que je n’étais pas seule dans cette entreprise. Mon amie nord-américaine Hope Taft, que j’ai rencontrée il y a des années (au Québec, au Canada, où je vis), m’a assuré de son soutien total et généreux, tout comme la talentueuse et enthousiaste interprète locale (également guide et chauffeuse), Verónica Pazmiño !
Et bien sûr, ce projet Tandana a d’abord reçu l’approbation de la directrice fondatrice de l’organisation, Anna Taft, dont la vision et l’ingéniosité sont une source d’inspiration.
Voici un bref récit du déroulement de cette semaine couronnée de succès.
Jour 1 : Introduction au crochetage de tapis
À notre arrivée dans le village d’Otavalo, nous avons commencé par une activité brise-glace amusante. Hope et moi avions exposé plusieurs petits tapis crochetés pour inspirer les élèves. Après avoir préparé l’espace de travail, chaque participante a reçu un kit complet d’instruments ainsi qu’une toile de jute bordée de ruban adhésif (environ 40×45 cm). À l’aide d’un feutre, chacune a tracé ses lignes de délimitation et dessiné son propre motif : la créativité était sans limites !
Vint ensuite l’étape cruciale : l’utilisation des crochets ! Alors que Vero traduisait avec soin mes instructions, les élèves étaient très concentrés pour « tisser » les bandes de laine noire fournies afin de créer le cadre. Nous avons tous, y compris Anna Taft, été témoins de la joie intense qui régnait durant ce processus !
Toutefois, après le cours, nous avons dû aller acheter des crochets plus petits pour obtenir une meilleure précision.
Jour 2 : Le matériel
La séance a débuté par l’ouverture de trois grandes valises de matériel provenant de dons. Il y avait d’énormes quantités de tissu en laine, coupé ou non, parmi lesquelles les élèves pouvaient choisir. De plus, une autre valise contenant de la toile de jute et différents types de cadres (en bois ou en plastique) pour tendre la toile a été ouverte. Après avoir essayé cette technique particulière, les élèves ont préféré se passer des cadres ; ceux-ci ont donc été mis de côté.
Dès lors, elles ont pu explorer le processus de crochetage en appliquant des bandes colorées sur leurs propres dessins. C’était incroyable de voir à quel point elles apprenaient vite cet artisanat ! À la fin de la séance, j’ai fait une démonstration rapide des bonnes postures à adopter pour éviter les douleurs au cou et au bas du dos.
Jour 3 : Les machines de coupe
Ce jour-là, Hope et moi sommes arrivées avec une autre grande surprise : deux magnifiques machines à couper les bandes de tissu, d’une grande valeur, qui ont été généreusement offertes. À ce stade, les 12 participantes étaient entièrement équipées pour produire de merveilleuses créations.
Après quelques instructions spécifiques, chacune est venue avec enthousiasme essayer de couper ses bandes, maîtrisant rapidement ces machines. Elles ont travaillé de tout cœur et dans la bonne humeur, sans s’arrêter, jusqu’à 17 heures pour terminer leurs pièces. Hope, Vero et moi circulions entre elles, supervisant cette véritable « ruche » avec une immense satisfaction.
Jour 4 : Signature et finitions
À notre grand étonnement, de nombreuses participantes avaient presque terminé leur ouvrage. C’était une première tentative très impressionnante. Ces créations devaient donc être signées soit par des initiales brodées sur le devant, soit par écrit (nom et date) au dos. Ensuite, j’ai fait la démonstration d’une technique de finition simple en quatre étapes :
- S’assurer de laisser au moins 3 cm de toile de jute vierge tout autour.
- Replier deux fois et épingler la toile sur l’ouvrage jusqu’à ce qu’elle soit invisible.
- Coudre tout autour, en faisant attention aux coins.
- Enfin, repasser la pièce avec un linge humide des deux côtés pour l’aplatir et la stabiliser. L’œuvre peut ensuite sécher et elle est prête à être accrochée.
Jour 5 : La conclusion
Encore un peu de coupe, encore du crochetage et de la couleur pour mettre la touche finale à cette expérience d’apprentissage mémorable. Je me sentais très fière de tous les efforts fournis durant ce cours intensif.
Après une petite célébration de clôture, cette aventure unique a pris fin. Puisse l’avenir révéler que cette superbe semaine de février 2026, avec la Fondation Tandana à Otavalo, en valait vraiment la peine !
Par Elenita de Lorimier






































