Tandana’s community project coordinator in Ecuador shares a joyous story

Hello Everyone!

I am Vicente Pazmiño, The Tandana Foundation’s community project coordinator in Ecuador. I live in the El Panecillo community in the San José de Quichinche parish, from where our beloved Foundation operates.

Over many years of collaborating with the Foundation, we have completed many projects that benefit the parish’s many communities, and today I’d like to tell you a brief story about a project that brought me a lot of joy.
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El coordinador del proyecto comunitario de Tandana en Ecuador comparte una alegre historia

Hola a todos!

Soy Vicente Pazmiño, coordinador de proyectos comunitarios de la Fundación Tandana en Ecuador. Vivo en la Comunidad “El Panecillo” de la parroquia San José de Quichinche, que es el lugar donde funciona nuestra querida Fundaciòn.

Durante varios años junto con la Fundación hemos realizado muchos proyectos en beneficio de varias comunidades de la Parroquia, y en esta ocasión quiero contarles una breve historia sobre un proyecto que me dio mucha felicidad realizarlo.

Los primeros días del mes de noviembre del año 2017, me visitan en mi casa una comisión de la Comunidad de “Motilón Chupa”; esta comisión estaba integrada por la Sra. Sandra Martínez, profesora de la Escuela de la Comunidad; la Sra. Inés Perugachi, vicepresidenta de “Motilón Chupa” y la Sra. María Gertrudis Panamá, Presidenta del Comité de Padres de Familia de la Escuela.

La visita tuvo como objetivo darnos a conocer las necesidades de la Comunidad, una de ellas era la culminación del proyecto de agua para regadío. Los habitantes de dicha Comunidad se vieron en la obligación de construir tanques para riego, ya que en época de verano al existir escasez de lluvia, en ciertas ocasiones provocaba que pierdan sus cultivos. Varios años atrás iniciaron este proyecto con la ayuda de varias cuotas que cada miembro de la Comunidad contribuyó; con esas cuotas habían comprado tubería y construyeron pequeños tanques en la red de conducción.

Después de escuchar su historia de sacrificios, les di la bienvenida a la “Fundaciòn Tandana”, y mencioné que inmediatamente iba a comunicar esta solicitud a nuestro Director que en esa época era el compañero Diego Soto y que iremos a conocer la Comunidad lo más pronto posible. En ese momento a la compañera María Panamá se le fueron las lágrimas de emoción y gratitud porque pensaron que tal vez las puertas de la “Fundación Tandana” no se les abriría.

A la siguiente semana fuimos con el compañero Diego a la Comunidad y pudimos verificar que la necesidad más importante era la construcción de un tanque de reserva para el agua de regadío; para iniciar el proyecto, Diego dio a conocer los compromisos que la Comunidad debía cumplir y solicitó de manera inmediata se le haga llegar el pedido del proyecto por escrito y también la lista de materiales a ocuparse.

Al siguiente año, en el mes de marzo del 2018 iniciamos el trabajo con la presencia de un grupo de voluntarios jóvenes de Estados Unidos, los cuales se alojaron en la Comunidad por aproximadamente dos semanas, ahí ellos compartieron ciertas costumbres y la forma de vida de los habitantes de la Comunidad de Motilón Chupa. Conforme pasaban los días, el proyecto empezaba a tomar forma y el trabajo conjunto entre los habitantes de la Comunidad, los voluntarios y los miembros de la Fundación estaba a punto de terminar.

Todos los proyectos que se han realizado en diferentes comunidades, para mí han sido llenos de muchas experiencias y satisfacciones; me parece importante mencionar que en esta Comunidad todas las personas realizaban cada una de las actividades con mucha alegría y gratitud para con la Fundación Tandana. Es por eso que cada vez que visitamos la Comunidad de Motilón Chupa, todos los habitantes nos reciben con los brazos abiertos, con muestras de afecto y con una frase que expresa una enorme gratitud, “Dios les pague por la ayuda que recibimos”, no sólo porque ayudamos a construir el tanque, sino también por los diferentes trabajos que hemos venido realizando en beneficio de esa Comunidad.

Ahora estamos tratando de terminar la última fase en el tanque de captación, pero lamentablemente por la pandemia tuvimos que paralizar los trabajos. Espero que pronto podamos seguir con estos proyectos, porque lo mejor es poder ayudar en beneficio de cada comunidad.

Es así como a lo largo de mi vida como miembro de una comunidad y después como coordinador de proyectos de Tandana, he aprendido que para mantener una buena relación y fortalecer el intercambio cultural es importante culminar los proyectos y así empezar otros en beneficio de los habitantes de un sector. Mi deseo es siempre aportar con ideas, solucionar imprevistos y sobre todo crear un buen ambiente de trabajo entre miembros de la Fundación Tandana y las comunidades de la Parroquia de San José de Quichinche, tal como lo hemos estado haciendo durante toda la vida de la Fundación.

Por Vicente Pazmiño

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Tandana’s community project coordinator in Ecuador shares a joyous story

Hello Everyone!

I am Vicente Pazmiño, the Tandana Foundation’s community project coordinator in Ecuador. I live in the El Panecillo community in the San José de Quichinche parish, from where our beloved Foundation operates.

Over many years of collaborating with the Foundation, we have completed many projects that benefit the parish’s many communities, and today I’d like to tell you a brief story about a project that brought me a lot of joy.

A committee representing the Motilón Chupa community visited me at the beginning of November 2017. This committee was comprised of Mrs. Sandra Martínez, professor at the community school; Mrs. Inés Perugachi, vice-president of Motilón Chupa; and Mrs. María Gertrudis Panamá, President of the School Parents’ Association.

The visit was intended to inform us of the community’s needs, one of which was the completion of the irrigation water project. The community residents had found it necessary to build irrigation tanks because of a lack of water in the summer season that sometimes led to crop failure. They started this project several years prior with the help of several financial contributions from each member of the community. With these contributions, they bought pipes and built small tanks on the irrigation network.

After hearing about all the sacrifices they’d made, I welcomed them to The Tandana Foundation and told them that I would immediately present their request to our director, then Mr. Diego Soto, and that we would go visit the community as soon as possible. Mrs. María Panamá began to cry, overcome with gratitude and emotion, because they’d thought that they might be turned away from The Tandana Foundation’s doors.

The following week we went to the community with Diego and we confirmed that the greatest need was the construction of an irrigation water storage tank. Diego outlined everything that the community needed to do to start the project and asked them to get him the project request and the list of materials in writing immediately.

In March 2018, we started the project with a group of young volunteers from the United States, who stayed in the community for about two weeks. They experienced the local traditions and the way of life in the community of Motilón Chupa. As the days passed, the project began to take shape and, between the community, the volunteers, and the Foundation, the work was almost done.

To me, all the projects completed in the various communities have been rich and joyous experiences. It is important to note that everyone in this community performed each of the activities happily and with gratitude toward The Tandana Foundation. Every time we visit the Community of Motilón Chupa, all of the residents receive us with arms wide open, with shows of affection, and with a phrase that expresses great gratitude – “May God bless you for the help we’ve received” – not just because we helped build the water tank but because of the many projects that have benefitted the community.

We are currently trying to finish the last phase in the water collection tank but we’ve had to pause work due to the pandemic. I hope that we can continue this project soon so it can benefit the community.

Thus, throughout my life, first as a community member and later as the Tandana project coordinator, I’ve learned that in order to build good relationships and promote cultural exchanges, it is important that projects be finalized and that new projects be started to benefit the local residents. It is my desire to always contribute ideas, resolve challenges, and, above all, foment a positive work environment between members of The Tandana Foundation and the communities in the Parroquia de San José de Quichinche, just as we have always done through the foundation.

By Vicente Pazmiño

Français

Le Chef de Projet Communautaire à Tandana – Equateur partage une joyeuse histoire

Bonjour à tous!

Je suis Vicente Pazmiño, le Chef des Projets Communautaires de la Foundation Tandana en Equateur. Je vis dans la communauté El Panecillo, dans la paroisse San José de Quichinche, d’où opère notre Fondation bien-aimée.

Dans toutes nos années de collaboration avec la Fondation, nous avons achevé un grand nombre de projets au profit des nombreuses communautés de notre paroisse, et j’aimerai aujourd’hui vous partager l’histoire brève d’un projet qui m’a apporté beaucoup de joie.

Un comité qui représente la communauté Motilón Chupa m’a rendu visite en début Novembre 2017. Ce comité était composé de Mme. Sandra Martínez, professeure à l’école communautaire ; Mme. Inés Perugachi, vice-présidente du Motilón Chupa ; et Mme. María Gertrudis Panamá, Présidente de l’Association des Parents d’École.

Cette visite avait pour but de nous informer des besoins de la communauté, parmi lesquels était l’achèvement du projet d’irrigation des eaux. Les habitants de la communauté avaient trouvé nécessaire de construire des réservoirs d’irrigation à cause du manque d’eau en été qui menait parfois à de mauvaises récoltes. Ils commencèrent ce projet plusieurs années auparavant, aidés par les contributions financières de chaque membre de la communauté. Avec ces cotisations, ils achetèrent des tuyaux et installèrent des petits réservoirs sur les canalisations.

Après avoir entendu tous les sacrifices qu’ils avaient faits, je les accueillis à la Fondation Tandana et leur dit que je présenterai leur demande à notre Directeur (à l’époque, M. Diego Soto) immédiatement, et que nous irions visiter la communauté aussi vite que possible. Mme. María Panamá tomba en pleurs, submergée par l’émotion et la reconnaissance, car elles pensaient être refusées à nos portes.

La semaine suivante, nous nous rendirent à la communauté avec Diego et confirmèrent que le plus grand besoin était l’installation d’un réservoir d’irrigation des eaux. Diego fit une liste de tout ce dont la communauté aurait besoin pour commencer le projet, et leur demanda de lui faire la demande de projet, ainsi que la liste de matériaux nécessaires, à l’écrit au plus vite.

En Mars 2018, nous commencèrent le projet avec un groupe de jeunes bénévoles des États-Unis, qui habitèrent avec la communauté pendant à peu près deux semaines. Ils découvrirent les traditions locales et le mode de vie de la communauté du Motilón Chupa. Au fil des jours, le projet prit forme et, entre les efforts de la communauté, des volontaires, et de la Fondation, le travail était presque terminé.

Pour ma part, les projets complétés dans les différentes communautés ont étés des expériences toutes aussi riches et joyeuses les unes que les autres. Il est important de noter que tous les membres de cette communauté réalisèrent chacune de ces activités volontiers et avec gratitude envers la Fondation Tandana. A chaque fois que nous visitons la Communauté du Motilón Chupa, tous les habitants nous reçoivent les bras ouverts, avec affection, et avec une phrase qui exprime une gratitude immense – « Que Dieu vous bénisse pour l’aide que nous avons reçu. » — pas seulement pour notre aide avec le réservoir d’eau, mais à cause des nombreux projets qui ont servi à la communauté.

Nous sommes en train d’essayer de finir la dernière phase du projet du réservoir, mais nous avons dû suspendre les travaux à cause de la pandémie. J’espère que nous pourrons bientôt continuer ce projet pour beneficier au communauté.

Ainsi, à travers ma vie, d’abord comme membre de communauté et ensuite comme Chef des Projets à Tandana, j’ai appris que pour forger de bonnes relations et pour promouvoir des échanges culturels, il est important d’achever nos projets et que de nouveaux projets soient entamés pour bénéficier à la communauté. Je souhaite toujours contribuer de nouvelles idées, surmonter les obstacles, et, plus que tout, d’entretenir un environnement positif de travail entre les membres de la Fondation Tandana et les communautés de la Paroisse de San José de Quichinche, comme nous l’avons toujours fait à la Fondation.

Par Vicente Pazmiño

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