A dream come true: clean water in the community of Gualapuro

After many decades, clean water finally arrived in the community of Gualapuro, Ecuador. The following blog describes the long-time efforts to bring water to this community, including the partnership with The Tandana Foundation.

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Un sueño hecho realidad: Agua limpia llega a la comunidad de Gualapuro

Después de muchas décadas, finalmente llegó el agua potable a la comunidad de Gualapuro, Ecuador. El siguiente blog describe los esfuerzos a largo plazo para llevar agua a esta comunidad, incluida la asociación con la Fundación Tandana.

“El pasado 25 de Diciembre, abrimos la llave y la comunidad de Gualapuro pudo tomar agua transparente; tal como lo habíamos soñado,” fueron las palabras de María Tránsito Morán, quien, como miembro y alguna vez dirigente de la comunidad, compartió su alegría por la finalización del proyecto de agua limpia en Gualapuro.

Desde hace unos 30 años, miembros de la comunidad y sus dirigentes habían comenzado el esfuerzo para traer agua limpia a Gualapuro. Alfonso Saransig, Presidente de la Junta de Agua en Gualapuro, quien vivió de cerca este proyecto, recuerda y cuenta este proceso como uno largo y lleno de retos. “Al principio, la gente tenía miedo de que fuera algo imposible de cumplir. Era un proyecto caro y no recibimos apoyo.” Y a pesar de múltiples intentos, para cuando Doña Tránsito había tomado el puesto como dirigente de la comunidad de Gualapuro en 2015, poco progreso se había logrado. Ella recuerda, “Para mi fue muy difícil retomar un proyecto que llevaba estancado tantos años. No sabía qué era lo que tenía que hacer pero había dado mi palabra. Deje mi trabajo, que en aquel tiempo era en una carnicería y me dediqué totalmente al proyecto.” Dispuestos a cumplir su misión de tener agua limpia para toda la comunidad, sus miembros y dirigentes se lanzaron al desarrollo del proyecto, confiando que una vez comenzado, manos solidarias se unirían a la obra. Y así fue.

Cautivados por la causa y el increíble esfuerzo de los miembros de la comunidad de Gualapuro, muchos asistieron a apoyar el proyecto. Al trabajo organizado en mingas por parte de la comunidad, se sumaron en parte con material, fondos y mano de obra, la Fundación Tandana, el municipio y  muchos  voluntarios extranjeros. Entre ellos, resalta la colaboración de Rockey y Elizabeth Anderson, quienes se comprometieron a impulsar el proyecto hasta el final. Reconociendo este esfuerzo en conjunto, Ricardo Saransig -también parte del programa de becas de Fundación Tandana-, hijo de Doña Tránsito y recién graduado de una Universidad de Quito como Arquitecto, comentó que, “A nosotros [la comunidad de Gualapuro] no nos gusta solo pedir las cosas, sino trabajar conjuntamente con todos aquellos que nos quieren ayudar. Organizarnos en mingas consistió en trabajar con la fuerza de todos. Es una gran alegría trabajar con otra gente, hacer amistades y compartir momentos de convivencia y aprender uno del otro.” Ricardo aprovechó el llamado de su comunidad para poner en uso sus conocimientos como Arquitecto -entonces en formación- de la Universidad San Francisco de Quito y hablante de Kichwa e Inglés, volviéndose así una pieza más, esencial para el éxito del proyecto.

Actualmente con el proyecto finalizado, Ricardo y otros miembros de la comunidad trabajan en un manual de funcionamiento del nuevo sistema de agua para asegurar su propio funcionamiento y mantenimiento, así como planes de acción para su reparación y expansión a futuro. Emocionado, Ricardo comparte ya sus ganas de trabajar en nuevos proyectos que gracias al sistema de agua, cree podrían traer mucho bien a la comunidad de Gualapuro.

Con similar emoción, Doña Tránsito, una de las principales líderes de esta iniciativa, dijo “Doy gracias a Dios a todas las personas, algunas que jamás conoceremos, que fueron sensibles a nuestra causa y nos ayudaron. Con todas ellas estamos agradecidos y hasta que nuestra existencia termine en este planeta, los vamos a recordar.” Añadiendo a este sentimiento y con la fuerza que la motivó a nunca rendirse con el objetivo de llevar agua limpia a todas las familias de Gualapuro, dijo también que, “Aun hay 6 comunidades y una Asociación en la zona de Azama a las que queremos llevar el proyecto de agua como se hizo en Gualapuro. Como presidenta me toca seguir lidiando con las autoridades para hacer esto realidad. Me duele en el alma pensar que estas familias aún no tienen agua limpia. Todavía tengo esta meta que cumplir y solo entonces podré retirarme de la directiva con tranquilidad.”

Para Mama Ignacia, como es conocida en la comunidad, quien por ser una persona de la tercera edad gozó de recibir el agua sin ningún costo relacionado con la construcción del sistema, fue un gran alivio contar con agua limpia en la comunidad. “Me siento muy feliz porque antes tenían que ir mis nietos a cargar agua desde la quebrada y era muy pesado.” La calidad de vida de familias como la de Mama Ignacia ha mejorado, gracias a que las actividades diarias se han facilitado desde que llegó el agua hasta sus hogares.

Sin duda, el proyecto de agua de Gualapuro es un inigualable ejemplo de la fuerza de una comunidad que se extendió con la suma de manos solidarias y dispuestas a apoyar el sueño de varias generaciones. La persistencia de esta comunidad es un orgullo y ejemplo para otros proyectos y futuras alianzas que con disposición a unir fuerzas, podrán también ver sus sueños hechos realidad.

Sobre su trabajo con la comunidad, Rockey Anderson añadió, “Son increíbles las emociones que sentí al ver las caras de las personas cuando tomaron el primer trago del agua que salió de los tubos del sistema. Las lágrimas de felicidad que vi en sus caras, sus palabras,  las llevaré siempre conmigo en mi memoria y corazón.”

Escrito por Nadyieli González Ortiz en colaboración con Ricardo Saransig

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A dream come true: clean water in the community of Gualapuro

After many decades, clean water finally arrived in the community of Gualapuro, Ecuador. The following blog describes the long-time efforts to bring water to this community, including the partnership with The Tandana Foundation.

“On Dec. 25 of last year, we opened the tap in the community of Gualapuro and were able to drink clean water; just as we had dreamed of.”

These were the words of María Tránsito Morán, a community member and leader, sharing here joy about the completion of the clean water project in Gualapuro.

Just over 30 years ago, community members and leaders began the effort of bringing clean water to Gualapuro. Alfonso Saransig, president of the water board, who experienced the project closely,  remembers it as a long and challenging process. “At first, people were afraid this was impossible to accomplish. It was an expensive project and we had little support.”

Despite multiple attempts, by the time Doña Tránsito had taken over as the community leader in Gualapuro in 2015, little progress had been made. She recalled, “It was very difficult for me to resume a project that had been stagnant for so many years. I didn’t know what to do but I had given my word. I quit my job, which at that time was in a butcher’s shop, and I dedicated myself completely to the project.” Set to fulfill the mission of having clean water for the entire community, its members and leaders committed to the development of the project, trusting that once it began, empathetic hands would join in. And so it happened.

Moved by the cause and the incredible effort of the members of the Gualapuro community, many arrived to support the project. The work was organized in mingas by the community. The Tandana Foundation, the municipality, and various foreign volunteers contributed with extra materials, funds, and labor. The collaboration of Rockey and Elizabeth Anderson particularly stands out; both were committed to fundraising and technical support for the project until its completion. Noticing everybody’s tremendous effort, Ricardo Saransig, son of Doña Tránsito and a Tandana scholarship recipient who recently graduated from the San Francisco de Quito University as an architect, commented: “We [the Gualapuro community] don’t like just asking for things, but to work together with those who want to help us. Organizing ourselves in mingas consisted in working with everyone’s strength. It was a great joy to work with other people, make new friends, share happy moments, and learn from each other.” Ricardo took advantage of his community’s call to action to use his knowledge as an architect – then in training – and as speaker of Kichwa and English; becoming an essential participant for the success of the project.

Currently with the project completed, Ricardo and other members of the community are working on a manual of operation for the new water system to ensure its long-term functionality and proper maintenance, as well as action plans for future repair needs and possible expansion. Excited, Ricardo already shares his desire to work on new projects that, thanks to the water system, he believes could also benefit the Gualapuro community.

With similar emotions, Doña Tránsito, one of the main leaders of this initiative, said “I thank God for all the people, some of whom we will never meet, who were sensitive to our cause and helped us. We are grateful to all of them and until our existence ends on this planet, we will remember them.” Adding to this sentiment and with the strength that motivated her to never give up when working to bring clean water to all the families in Gualapuro, she also said: “There are still six communities and an Association in the Azama area that we want to bring the water project to, as it was done in Gualapuro. As president, I will continue dealing with the authorities to make this a reality. It hurts my soul to think about the families who still do not have clean water. I still have this goal to meet, and only then will I be able to retire with peace of mind.”

For Gualapuro resident Mama Ignacia, as she is called by the community, who, as an elderly person, received water with no construction-related costs, it is a great relief to have clean water in the community. “I feel very happy because before my grandchildren had to go to carry water from the creek and it was very heavy.” Living conditions for families like Mama Ignacia’s have improved thanks to the daily activities that are now easier to do since clean water arrived at their homes.

Undoubtedly, the Gualapuro water project is an unique example of the strength of a community that grew with solidarity and people willing to support the dream of generations. The persistence of this community is an example for other projects and future alliances that, willing to join forces, will also be able to see their dreams come true.

On his work with the community, Rockey Anderson added, “I couldn’t believe the emotions I felt seeing the faces and watching people drink the first of the water as it came out of the tubes. I will always have these faces with joyful tears and words that are now burned into my memory and heart.”

            Written by Nadyieli González Ortiz in collaboration with Ricardo Saransig

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Un rêve devenu réalité : de l’eau propre dans la communauté de Gualapuro

Après de nombreuses décennies, l’eau potable est enfin arrivée dans la communauté de Gualapuro, en Équateur. Le blog suivant décrit les efforts à venir pour apporter de l’eau à cette communauté, y compris le partenariat avec la Fondation Tandana.

“Le 25 décembre de l’année dernière, nous avons ouvert le robinet dans la communauté de Gualapuro et nous avons pu boire de l’eau potable ; comme nous en avions rêvé.”

Ce sont les mots de María Tránsito Morán, membre et leader de la communauté, partageant ici sa joie de l’achèvement du projet d’eau potable à Gualapuro.

Il y a un peu plus de 30 ans, les membres et les dirigeants de la communauté ont entrepris d’apporter de l’eau potable à Gualapuro. Alfonso Saransig, président du conseil de l’eau, qui a vécu le projet de près, se souvient qu’il s’agissait d’un processus long et difficile. “Au début, les gens avaient peur que ce soit impossible à réaliser. C’était un projet coûteux et nous avions peu de soutien.”

Malgré de multiples tentatives, au moment où Doña Tránsito avait pris la tête de la communauté de Gualapuro en 2015, peu de progrès avaient été réalisés. Elle se souvient : “Il était très difficile pour moi de reprendre un projet qui avait stagné pendant tant d’années. Je ne savais pas quoi faire, mais j’avais donné ma parole. J’ai quitté mon emploi, qui était à l’époque dans une boucherie, et je me suis entièrement consacrée au projet.” Soucieux de remplir la mission consistant à fournir de l’eau potable à l’ensemble de la communauté, ses membres et ses dirigeants se sont engagés dans le développement du projet, confiants qu’une fois celui-ci lancé, des mains empathiques se joindraient à eux. Et c’est ce qui s’est passé.

Touchés par la cause et l’effort incroyable des membres de la communauté de Gualapuro, beaucoup sont arrivés pour soutenir le projet. Le travail a été organisé en mingas par la communauté, la Fondation Tandana, la municipalité, et divers volontaires étrangers ont apporté des matériaux, des fonds et de la main d’œuvre supplémentaires. Parmi eux, il faut souligner la collaboration de Rockey et Elizabeth Anderson, qui se sont tous deux engagés à collecter des fonds et à apporter un soutien technique au projet jusqu’à son achèvement. Remarquant l’effort considérable de tous, Ricardo Saransig, fils de Doña Tránsito et bénéficiaire d’une bourse Tandana, récemment diplômé de l’Université San Francisco de Quito en tant qu’architecte, a commenté : “Nous [la communauté de Gualapuro] n’aimons pas simplement demander des choses, mais travailler ensemble avec ceux qui veulent nous aider. S’organiser en mingas consistait à travailler avec les forces de chacun. C’était une grande joie de travailler avec d’autres personnes, de se faire de nouveaux amis, de partager des moments heureux et d’apprendre les uns des autres.” Ricardo a profité de l’appel à l’action de sa communauté pour utiliser ses connaissances en tant qu’architecte – alors en formation – et en tant que locuteur du kichwa et de l’anglais ; devenant ainsi un élément essentiel à la réussite du projet.

Actuellement, le projet étant terminé, Ricardo et d’autres membres de la communauté travaillent à l’élaboration d’un manuel d’utilisation du nouveau système d’approvisionnement en eau afin d’en assurer la fonctionnalité et l’entretien adéquat, ainsi qu’à l’élaboration de plans d’action pour les réparations futures et l’expansion éventuelle. Enthousiaste, Ricardo partage déjà son désir de travailler sur de nouveaux projets qui, grâce au système d’eau, pourraient selon lui profiter à la communauté de Gualapuro.

Avec des émotions similaires, Doña Tránsito, l’un des principaux dirigeants de cette initiative, a déclaré: «Je remercie Dieu pour toutes les personnes, dont certaines que nous ne rencontrerons jamais, qui ont été sensibles à notre cause et nous ont aidées. Nous leur en sommes reconnaissants et jusqu’à ce que notre existence se termine sur cette planète, nous nous souviendrons d’eux. “En ajoutant à ce sentiment et avec la force qui l’a motivée à ne jamais abandonner en travaillant pour apporter de l’eau potable à toutes les familles de Gualapuro, Elle a également déclaré: “Il y a encore six communautés et une association dans la région d’Azama à qui nous voulons apporter le projet d’eau, comme cela a été fait à Gualapuro. En tant que présidente, je continuerai à traiter avec les autorités pour que cela devienne une réalité. Cela me fait mal à l’âme de penser aux familles qui n’ont toujours pas d’eau potable. J’ai encore cet objectif à atteindre et ce n’est qu’alors que je pourrai prendre ma retraite l’esprit tranquille.

Pour Mama Ignacia, une résidente de Gualapuro, comme l’appelle la communauté, qui, pour être une personne âgée, a reçu de l’eau sans frais de construction, c’est un grand soulagement d’avoir de l’eau potable dans la communauté. “Je me sens très heureux parce qu’avant mes petits-enfants devaient aller porter l’eau du ruisseau et c’était très lourd.” Les conditions de vie de familles comme celle de Mama Ignacia se sont améliorées grâce aux activités quotidiennes qui sont désormais plus faciles à faire depuis que l’eau potable est arrivée chez elles.

Sans aucun doute, le projet d’eau de Gualapuro est un exemple unique de la force d’une communauté qui a grandi avec solidarité et des personnes désireuses de soutenir le rêve de générations. La persévérance de cette communauté est fière et un exemple pour d’autres projets et alliances futures qui, désireux d’unir leurs forces, pourront également voir leurs rêves se réaliser.

À propos de son travail avec la communauté, Rockey Anderson a ajouté: «Je ne pouvais pas croire aux émotions que je ressentais en voyant les visages et en regardant les gens boire la première eau à la sortie des tubes. J’aurai toujours ces visages avec des larmes de joie et des mots qui sont maintenant brûlés dans ma mémoire et mon cœur. “

Par Nadyieli González Ortiz y Ricardo Saransig

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