High hopes: one man’s determination to overcome the obstacles before him

You stand behind Jaime Muenala’s cement farm house in the majestic foothills of volcanic Mt. Imbabura in northern Ecuador, gazing in awe down the clifflike trail to the green terrace below, and then you find yourself asking the obvious: “Do you go up and down THAT to get to your fields?” Jaime smiles slightly and says, “Si.” In fact, daily. And not just when farming.
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Four years ago, at age twenty-nine, he finally got the chance to attend high school, but all the classes are offered at night, after the bus stops running, so every evening he walks the seven kilometers home and arrives at midnight. Then uncontrollably gazing at the surrounding cliffs, you ask something else foolish: “All uphill?” This time he breaks into a grin and exclaims: “All uphill!”

He has a poorly understood medical issue with his leg that gets worse when he walks, though he points out that once he gets the muscles warmed up, they hurt a little less. You think to yourself: “What doesn’t kill you makes you strong.” He meets your thought out loud, declaring that “Time, effort and commitment make everything possible.” After hearing about the health issues that he and his young son, Hob, are overcoming, you can see he has good reason to aim high in life. You ask what his long-term goal is: “I like politics. I want to become a congressman.” Your visual memory calls up iconic paintings of the early years of the United States’ own farm-raised, rail-splitter whose determined face cast in bronze now sits looking down over the nation’s capital.

For several years Jaime suffered from pain in the groin area, but it wasn’t until Tandana Foundation’s mobile clinic came to his small village, perched high on a misty ridge in the Andes, that he was diagnosed. The foundation’s medical care coordinator, Virginia Sánchez, arranged for surgery, and now he feels much better, though he still has to be careful about lifting heavy weights. From diagnosis to operation took five months, and he has made a good recovery during the two months since. His son Hob’s problem is a birth defect. His left ear is not functional due to the absence of an opening to connect the inner ear with the outside of the head. Tandana has brought hope and help here, too. Specialists say that very likely in two or three more years the toddler will be big enough to have an operation correcting the defect.

With Virginia’s knowledge of available resources, neither the operations nor the doctors’ visits are costing Jaime and his wife anything. The free mobile clinic comes to this hard-to-reach village of 250 residents twice a year, and typically includes five doctors, several nurses, dentists and some first-aid specialists. They are mainly foreign volunteers, working alongside employees of the township’s health center. Virginia keeps in close touch with the family by phone, then drives to their house to pick them up and accompany them to doctors’ offices. She has a caring, affectionate attitude toward them, beaming with happiness to see that Jaime has gained back some healthy weight since the operation and is looking good.

Jaime’s high school graduation is just four months away. He explains confidently that next comes admission to a university, winning a scholarship, and graduating four years later with a degree in Political Science. You are forcefully reminded that a helping hand and an encouraging smile can get you up life’s steepest hill, or as the expression says, “Sí se puede!”

By Barbara Coddington and Clark Colahan

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La esperanza en lo alto: La determinación de un hombre para superar los obstáculos que se le presentan

Usted está de pie, detrás de la casa de cemento de la granja de Jaime Muenala, sobre las majestuosas laderas del volcán Imbabura, en el norte de Ecuador; mirando con asombro el sendero que parece un acantilado, hacia la terraza verde de abajo; y entonces se encuentra preguntándose lo obvio: ¿Tú subes y bajas todo ESO para estar en tus tierras? Jaime sonríe ligeramente y contesta “Si.” De hecho, todos los días.

Y no solamente cuando trabaja en los cultivos.

Cuatro años antes, cuando él tenía veintinueve años, finalmente tuvo la oportunidad de ir a estudiar la secundaria, pero todas las clases eran por la noche, hasta pasada la hora de que haya buses. Así que cada noche, él camina los siete kilómetros para llegar a su casa a la medianoche. Y entonces Usted, mirando incontrolablemente los acantilados cercanos, pregunta algo más ingenuo: ¿Todo de subida? Esta vez él ríe abiertamente y exclama: ¡Todo de subida!

Él tiene un problema de salud en su pierna, que es poco claro y que parece empeorar cuando camina; aunque él dice que una vez que se calientan los músculos, le duele un poco menos. Usted piensa para sí mismo: “Lo que no te mata, te fortalece.” Él coincide con el pensamiento de Usted, declarando en voz alta que “el tiempo, el esfuerzo y el compromiso hacen que todo sea posible.”

Después de oír que los problemas de salud de él y de su pequeño hijo están siendo superados, Usted puede ver que él tiene buenas razones para tener altas esperanzas en la vida. Usted le pregunta a Jaime ¿cuál es su meta a largo plazo? “Me gusta la política. Quiero llegar a ser miembro del Congreso.”

Talvez su memoria visual evoque imágenes icónicas de un separador de rieles de ferrocarril, que creció en una granja de los primeros años de los Estados Unidos. Hoy, el decidido rostro moldeado en bronce de este hombre está mirando al capitolio de la nación.

Jaime sufrió varios años de dolores en el area de la ingle; y no fue diagnosticado hasta cuando una clínica comunitaria de la Fundación Tandana vino a su pequeño y nublado caserío encaramado en lo alto de la cordillera de los Andes. Virginia Sanchez, coordinadora de cuidados médicos de la fundación consiguió la cirugía para Jaime, y ahora él se siente mucho mejor, aunque todavía tiene que cuidarse de levantar cosas de mucho peso. Desde el diagnóstico hasta la operación pasaron cinco meses, y desde entonces, dos meses después, él ha logrado una buena recuperación.

El problema de su hijo Hob es una deficiencia de nacimiento. Su oído izquierdo no es funcional debido a la falta de una apertura que conecte el oído inferior con el parte externa de su cabecita. En esto también Tandana ha traído esperanza. Los especialistas dicen que probablemente después de dos o tres años, el niñito habrá crecido lo suficiente para que tenga una cirugía que corrija la deficiencia.

De acuerdo con el conocimiento que Virginia tiene acerca de los recursos disponibles, ni la operación ni las visitas de los Doctores tienen costo para Jaime y su esposa. La clínica comunitaria gratuita viene hasta este caserío difícil de llegar, de 250 habitantes, dos veces por año. Típicamente vienen cinco doctores, varias enfermeras o enfermeros, dentistas y algunos especialistas en primeros auxilios. En su mayoría son voluntarios extranjeros, apoyados en su trabajo por empleados del centro de salud del pueblo.

Virginia siempre se mantiene en contacto con la familia por teléfono; y entonces conduce hasta la casa de ellos para recogerles y acompañarles yendo a los consultorios de los doctores. Ella se entrega con actitud afectuosa hacia ellos, y se la ve radiante de alegría al ver que Jaime ha logrado una saludable recuperación de peso desde la operación, y se le ve bien.

Faltan solamente cuatro meses para que Jaime se gradúe de la secundaria. Él expresa con mucha seguridad que lo siguiente que viene es matricularse en una universidad, ganarse una beca y graduarse cuatro años después en Ciencias Políticas.

Usted está para reflexionar decididamente, que una mano amiga y una sonrisa de aliento pueden llevarlo arriba de la colina más empinada de la vida, o como dice la expresión, ¡Sí se puede!

Por Barbara Coddington y Clark Colahan

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Ambitions : la détermination d’un homme pour surmonter ses obstacles

L’arrière-cour de la ferme de Jaime Muenala, nichée aux pieds du majestueux Mt. Imbabura au Nord de l’Équateur, offre une vue surprenante sur la piste escarpée longeant la terrasse de verdure des niveaux plus bas. Vous ne pouvez alors pas vous empêcher de poser une question évidente : « Vous devez suivre TOUT ce chemin pour aller à vos champs ? » « Si » répond Jaime avec un petit sourire. Tous les jours, même. Pas seulement pour travailler la terre. Il y a quatre ans, à l’âge de 29 ans, il a finalement eu la chance d’aller au lycée, mais seulement pour les cours de nuit. Comme il n’y avait plus de bus, il devait marcher sept kilomètres pour rentrer et n’arrivait qu’à minuit. Abasourdi par la vue des falaises environnantes, vous ne pouvez que poser une autre question idiote : « Et vous deviez faire cette montée à pied ?» Cette fois il affirma que oui avec un grand sourire.

Il souffre d’un mal obscur à son pied, qui s’aggrave en marchant. Mais il affirme que la douleur s’amoindrit à mesure que ses muscles s’échauffent. Vous vous dites alors que ce qui ne vous tue pas vous rend fort. Et il confirme votre pensée à haute voix en disant, « tout est possible avec le temps, l’effort et la résolution. » Après avoir entendu les problèmes de santé que lui et son fils, Hob, combattent, il est clair que son rêve de grandeur est justifié. À la question sur son objectif à long terme, il répond : « La politique m’intéresse. Je souhaite devenir député. » Un certain campagnard et forgeron célèbre des premières années des États-Unis et dont le buste en bronze surplombe désormais la capitale du pays vous vient alors en tête.

Jaime a eu des douleurs au niveau de la region de l’aine pendant plusieurs années. Mais ce n’est qu’à l’arrivée de la clinique mobile de la Fondation Tandana dans son village, niché en haut des sommets brumeux des Andes qu’il a pu être diagnostiqué. Désormais, il se sent beaucoup mieux, grâce à l’opération que Virginia Sánchez, coordinatrice des soins médicaux de la fondation, a planifiée, même s’il doit toujours éviter de soulever de lourdes charges. L’opération est survenue cinq mois après son diagnostic et son rétablissement est en bonne voie deux mois plus tard. Quant à son fils, Hob, il souffre d’une maladie congénitale. Son oreille gauche est défectueuse en raison d’une obstruction entre l’oreille interne et la partie externe de la tête. Tandana est également intervenue dans son cas pour apporter de l’aide et de l’espoir. Les spécialistes affirment que le bébé pourra subir une opération lorsqu’il sera assez grand dans deux ou trois ans afin de corriger cette malformation.

Grâce à l’expertise de Virginia sur les ressources disponibles, Jaime et sa femme ne déboursent rien pour les opérations et les visites des médecins. La clinique mobile gratuite visite ce village isolé de 250 habitants deux fois par an. Elle compte généralement cinq médecins, plusieurs infirmières, des dentistes et quelques spécialistes d’urgence. Ce sont principalement des bénévoles étrangers collaborant avec des employés du centre hospitalier municipal. Virginia contacte régulièrement la famille par téléphone, puis les récupère en voiture à domicile pour les accompagner au centre médical. Amicale et aux petits soins, elle rayonne de joie en constant que Jaime a repris un poids normal après son opération et qu’il est en bonne forme.

La remise de diplôme de Jaime aura lieu dans seulement quatre mois. Il projette ensuite d’aller à l’université en recevant une bourse et de gagner son diplôme quatre ans plus tard avec une mention en Science politique. Ainsi, il est clair que le fait que recevoir de l’aide et un sourire encourageant vous pousse à surmonter les plus grandes difficultés de la vie et comme l’expression le dit, « Sí se puede! »

Par Barbara Coddington et Clark Colahan

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