Behind the scenes: Tandana’s Ecuador accountant’s work through the pandemic

As our commitment as a foundation is to help scholarship students, we have been opening the doors of the office so that students can come and use The Tandana Foundation’s internet and computers to do their homework.

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Detrás de escena: el trabajo de la contadora de Tandana en Ecuador durante la pandemia

Como es nuestro compromiso como fundación ayudar a los estudiantes becados, hemos estado abriendo las puertas de la oficina para que puedan venir a ocupar el internet y computadoras de la fundación para realizar sus deberes, donde asisten hasta cuatro estudiantes, ya que no hay muchos computadores, y además vienen solo estudiantes que viven cerca de la fundación es decir solo estudiantes de la comunidad de Panecillo.

Cuando llego la pandemia, tuvimos que cerrar la oficina, y no dar ningún tipo de atención, ya sea estudiantes, compañeros de las comunidades y otros que necesitan, el objetivo fue para evitar cualquier contagio que pudiera suceder. Pero después de cuarentena dispuesto por el gobierno, empezamos a abrir las oficinas nuevamente poco a poco, tomando muy en cuenta las medidas de bioseguridad que mantenemos hasta la actualidad, al principio yo no me acostumbre usar la mascarilla ya que me sentía ahogar, me faltaba la respiración, pero poco a poco me fui acostumbrando. Y ahora los estudiantes vienen a la oficina de la fundación para recibir las clases virtuales y máximo se recibe cuatro estudiantes, porque no hay suficiente espacio ya que debemos cumplir con las medidas de bioseguridad y uno de ellos es el distanciamiento y además todos los días empiezo desinfectando el lugar de trabajo, para que sea seguro y nadie arriesgue sus vidas.

También con la llegada de pandemia he cambiado mi horario de trabajo, es decir empiezo a las 7:00 am y termino a las 2:00pm, trabajo un solo jornada, para que en las horas de la tarde pueda asistir Verito Pazmiño (Coordinadora de Becas) para seguir con la atención a todos quienes necesitan venir a la oficina por diferentes razones, de esta manera evitamos estar muchas personas a la misma vez en la oficina. Aunque toca madrugar y caminar a mi trabajo en las mañanas tan frías no me importa porque sé que puedo salir antes de que se oculte el sol para regresar a mi casa y cuidar de mis pollitos y chanchos que me esperan en la casa. También me gusta este horario ya que al llegar un poco más temprano puedo hacer la merienda antes que llegue mi hermana. De esta forma mi papá no se siente tan solo todo el día, y estoy más cerca de la casa para seguir con el cuidado de mi hogar.

Aunque siento que salgo del trabajo antes de que caiga el sol, en las noches tengo clases de contabilidad, casi pasando un día, porque en estos últimos meses no paran de salir reformas, decretos para todo tipo de empresa y yo necesito estar actualizada, por eso asisto casi a todas las charlas gratuitas, pero algunas veces estoy muy cansado y me quedo dormida cuando no tiene mucha importancia para mí. Cuando son temas de mucho interés para mí me inscribo a estos cursos que brindan vía virtual o mediante el facebook. Estoy profundamente agradecida con la fundación Tandana, por darme la oportunidad de seguir superándome, los talleres que recibo son pagadas por la fundación cuando tienen costo.

Me encanta trabajar con la fundación Tandana, porque me permiten o me incluyen cuando hacen diferentes actividades, puedo decir que los primeros meses del año 2021 hemos realizado makiwatanas – manillas con los participantes de los Estados Unidos, estas conexiones fueron a través de internet, me siento muy contenta que ellos lograron pasar los mullos y seguir todo el proceso para terminar una, mientras realizaban su artesanía escucharon el significado, el uso común de estos mismo. A pesar de la pandemia he seguido exponiendo la vestimenta tradicional otavaleña. Me siento feliz de poder trabajar mediante conexiones de internet, al comienzo estuve muy nerviosa, pero poco a poco me fui acostumbrando. Espero que en este año nuevo puedan viajar y visitar mi país, ya que cuando están presentes es muy diferente que solo ver de tras de una pantalla del computador.  

De la bodega de la Fundación Tandana hemos donado la mayor parte de las medicinas a los subcentros de Salud más cercanas de Quichinche para que no lleguen a caducarse y solo sirva para

Como encargada de llevar los inventarios de las medicinas, he clasificado los que están con fechas cercas a caducar, estos hemos donado a los subcentros que pertenecen a nuestra parroquia de Quichinche, para que ellos puedan utilizar para los pacientes, ya que no tienen suficientes medicamentos por parte del gobierno. Los trabajadores de los subcentros de salud están muy agradecidos porque les brindamos aun que sea un poquito de ayuda.

Con cariño

Margarita Fuerez

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Behind the scenes: Tandana’s Ecuador accountant’s work through the pandemic

As our commitment as a foundation is to help scholarship students, we have been opening the doors of the office so that students can come and use The Tandana Foundation’s internet and computers to do their homework.

When the pandemic arrived, we had to close the office and could not provide help, whether it be for students, friends in the community, or anyone else who needed it. The objective was to avoid any contagion that could happen. But after the government-mandated quarantine, we started to open the offices again little by little, taking into account the public health measures that we have maintained to date. At first, I could not get accustomed to using a mask. I felt like I was drowning, and that I was short of breath. But little by little, I got used to it. Now, students come to the foundation’s office to take virtual classes. We can only receive a maximum of four students because there is not enough space since we are complying with the health measures, one of which is social distancing. On top of that, I start every day by disinfecting the work place so that it is safe and no one’s lives are at risk.

With the arrival of the pandemic, I have also changed my work schedule. I start at 7 a.m. and finish at 2 p.m. I work only one shift so that in the afternoon, Verito Pazmiño (Tandana’s scholarship coordinator) can continue to assist those who need to come to the office for whatever reason. This way, we avoid having too many people in the office at the same time. Even though this means waking up very early and walking to work in the cold mornings, I don’t mind because I know that I will be able to leave before the sun goes down, to go back to my house and take care of my chickens and pigs that wait for me at home. I also like this schedule because by arriving home a little earlier, I can make lunch before my sister comes home. My dad doesn’t feel so alone all day, and I am closer to the house to continue taking care of it.

Even though I feel like I leave work before the sun goes down, every other night I have accounting classes. In recent months, accounting changes and decrees for all types of companies have not stopped, and I have to stay updated. When the topics are of interest to me, I sign up for the courses that are offered virtually or through Facebook. I am deeply grateful to The Tandana Foundation for giving me the opportunity to continue improving myself. The workships that I take are paid for by the foundation when they have a cost. 

I love working with The Tandana Foundation because they include me when they do different activities. In the first months of 2021, we have made “makiwatanas”, or bracelets, with participants in the United States through the internet. I feel so happy that they managed to string the beads and complete the whole process. While they were working on the bracelets, I explained the traditional use and importance of makiwatanas. Despite the pandemic, I have continued to explain and share traditional Otavalo clothing. I’m very happy to be able to work through internet connections. At first I was very nervous, but little by little I became accustomed to it. I hope that in this upcoming year they can travel and visit my country, since being here and present is very different than only seeing it through the computer screen.

From the Tandana Foundation’s stock we have donated the majority of medications to the closest health centers so that they don’t expire.

As the person in charge of keeping inventory of the medicines, I have classified those which have dates that are close to expiring. These we have donated to the health centers which belong to our Quichinche parish, so that they can use them for their patients, since they don’t have enough medicine from the government. The workers at the health centers are very grateful because we can offer them a little bit of help.

With affection,

Margarita Fuerez

Français

Le travail du comptable de Tandana en Équateur pendant la pandémie

Comme notre engagement en tant que fondation est d’aider les étudiants boursiers, nous avons ouvert les portes du bureau pour que les étudiants puissent venir utiliser l’internet et les ordinateurs de la Fondation Tandana pour faire leurs devoirs.

Lorsque la pandémie est arrivée, nous avons dû fermer le bureau et n’avons pas pu apporter d’aide, que ce soit aux étudiants, aux amis de la communauté ou à toute autre personne qui en avait besoin. L’objectif était d’éviter toute contagion qui pourrait se produire. Mais après la quarantaine imposée par le gouvernement, nous avons recommencé à ouvrir les bureaux petit à petit, en tenant compte des mesures de santé publique que nous avons maintenues jusqu’à présent.

Au début, je n’arrivais pas à m’habituer à utiliser un masque. J’avais l’impression de me noyer et d’avoir le souffle court. Mais petit à petit, je m’y suis habituée. Maintenant, les étudiants viennent au bureau de la fondation pour suivre des cours virtuels. Nous ne pouvons recevoir que quatre étudiants au maximum, car nous n’avons pas assez de place, étant donné que nous respectons les mesures sanitaires, dont l’éloignement social. En plus de cela, je commence chaque jour par désinfecter le lieu de travail pour qu’il soit sûr et que la vie de chacun ne soit pas en danger.

Avec l’arrivée de la pandémie, j’ai également modifié mon horaire de travail. Je commence à 7 heures du matin et je termine à 14 heures. Je ne fais qu’un seul quart de travail afin que Verito puisse continuer à aider les personnes qui ont besoin de venir au bureau l’après-midi pour une raison quelconque. De cette façon, nous évitons d’avoir trop de personnes au bureau en même temps. Même si cela implique de se lever très tôt et de marcher jusqu’au travail dans le froid matinal, cela ne me dérange pas car je sais que je pourrai partir avant le coucher du soleil, pour rentrer chez moi et m’occuper de mes poules et de mes cochons qui m’attendent à la maison. J’aime aussi cet horaire car en arrivant un peu plus tôt à la maison, je peux préparer le déjeuner avant que ma sœur ne rentre. Mon père ne se sent pas si seul toute la journée, et je suis plus près de la maison pour continuer à m’en occuper.

Même si j’ai l’impression de quitter le travail avant le coucher du soleil, j’ai des cours de comptabilité un soir sur deux. Ces derniers mois, les réformes et les décrets pour tous les types d’entreprises n’ont pas cessé, et je dois rester à jour. Lorsque les sujets m’intéressent, je m’inscris aux cours qui sont proposés virtuellement ou via Facebook. Je suis profondément reconnaissante à la Fondation Tandana de me donner l’opportunité de continuer à m’améliorer. Les stages que je fais sont pris en charge par la fondation lorsqu’ils ont un coût. 

J’aime travailler avec la Fondation Tandana parce qu’ils m’incluent lorsqu’ils font différentes activités. Au cours des premiers mois de 2021, nous avons fabriqué des “makiwatanas”, ou bracelets, avec des participants des États-Unis par le biais d’Internet. Je suis très heureuse qu’ils aient réussi à passer les perles et à suivre tout le processus. Pendant qu’ils les faisaient, j’expliquais l’utilisation traditionnelle de celles-ci. Malgré la pandémie, j’ai continué à presenter et expliquer les vêtements traditionnels d’Otavalo. Je suis très heureux de pouvoir travailler grâce aux connexions Internet. Au début, j’étais très nerveuse, mais petit à petit, je m’y suis habituée. J’espère qu’au cours de l’année à venir, ils pourront voyager et visiter mon pays, car être ici et présent est très différent que de le voir uniquement à travers l’écran d’un ordinateur.

Depuis le magasin de la Fondation Tandana, nous avons donné la majorité des médicaments aux centres de santé les plus proches afin qu’ils ne se périment pas.

En tant que responsable de l’inventaire des médicaments, j’ai classé ceux dont la date de péremption est proche. Nous en avons fait don aux centres qui appartiennent à notre paroisse Quichinche, afin qu’ils puissent les utiliser pour leurs patients, vu qu’ils n’ont pas assez de médicaments du gouvernement. Les travailleurs des centres de santé sont très reconnaissants car nous pouvons leur offrir un peu d’aide.

Chaleureusement,

Margarita Fuerez

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