Learning while working alongside nature’s caretaker

Matias on the left and Hope on the right.

Many of the Tandana Foundation volunteers, who have come to Ecuador on Gardening Volunteer Ventures since 2013 as well as other programs, have worked alongside Matias Perugachi and learned how to grow plants, raise crops and nurture trees in our joint efforts to make the area more productive and sustainable. We have planted trees on hillsides to break the wind and along community streets to add greenery and purify the air. We have planted gardens at the community’s health center and schools to improve nutrition, and we have worked in the fields to plant and tend crops to provide food.
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Sometimes Matias invites us to work in his fields. Since he spends so much time with us at key times in the growing season, we are delighted to help him catch up on his work. Like many of our friends in the highlands around Otavalo, he depends on what he can grow to feed his family throughout the year. The fields do not seem big at first, averaging less than an acre I suspect, until you start to farm them by hand!

The growing season in this region has a different cycle than in the United States. They plant at the beginning of the rainy season, which should come in October but is now becoming more unpredictable. Some say cutting the rainforests in the Amazon is affecting the rainfall in the mountains; others say it is climate change from global warming. Whatever the reason, the results are real: the rains are not as dependable as they used to be and that makes farming more difficult. Irrigation is not an option for most families, so planting at the right time is very important.

The right time to plant is dependent on the phase of the moon and the day of the week. For us volunteers, it is fun because we only plant for a few hours, but the work for the families is hard and never ending.

First, the fields have to be cleared of last season’s debris and rocks. Matias has a big pile of stones gathered over the years from his field that he someday may make a patio out of by his work building. Then it has to be plowed. If a person is lucky to have a flat piece of land, a small tractor can be rented to do this job. However, most farms are on hillsides so steep that we volunteers wonder how people or cows can stand, much less work! Many people only can use a hand or animal-drawn, single-blade plow in their fields.

Sometimes we have the good fortune to experience how planting the ‘three sisters’ is done. This is done according to the traditional way. It goes fastest with three people – one to poke a hole with a stick almost at the crest of the furrow; one to drop one corn seed and three red runner bean seeds into the hole and cover it up with the swipe of a foot; and one to plant a squash seed in a hole between two corn/bean holes. The idea is to have the beans provide nitrogen to the soil and use the corn to twine up and the squash to shade out the weeds. All will provide vegetables to eat.

Local varieties of corn.

This year, Matias planted corn, beans, squash, and barley in his field.

Even with the squash to help keep the weeds down, Matias’ field has to be tended throughout the growing season. The fresh crops should be ready for harvest in April and others are left on the stalk to dry into June and July for harvest as dried corn and beans. There are at least 10 varieties of corn that have different characteristics and uses in the Ecuadorian diet. Very common ones are choclo (fresh corn on the cob), mote (hominy), and canguil (popcorn). Less common, but interesting ones, are used to make llamachaki (a dessert steamed in a leaf) and musiquitas (a dessert made from ground very fresh corn and cooked like tortillas).

I last viewed Matias’ fields from afar in early April and saw that the harvest had begun. The stubble will remain on the field until fall when it is time to plant again.

Matias is a great teacher and leader of our efforts. His love of the land is evident in all he does. His favorite saying, “La naturaleza es nuestra – cuídala!” sums up his philosophy and Tandana’s, too. “Nature is ours to take care of.”

You can learn more about Matias and his thoughts on Tandana here.

By: Hope Taft, President of the Tandana Foundation’s Board of Trustees

Don Matias

Español

Aprender trabajando junto con el cuidador de la naturaleza

Matias (a la izquierda) en una minga para sembrar arboles.

Muchos de los voluntarios de la Fundación Tandana, quienes han venido a Ecuador como Voluntarios de Jardinería desde el 2013 y en otros programas también, han trabajado en conjunto con Don Matias Perugachi en nuestros esfuerzos para hacer el area más productiva y sostenible. Los voluntarios han aprendido a cultivar plantas, incrementar las cosechas y nutrir árboles. Hemos plantado árboles en las laderas que funcionan como barreras contra las corrientes de aire y también a lo largo de las calles de la comunidad para agregar verdor y purificar el aire. Hemos creado jardines en el centro de salud de la comunidad y para mejorar la nutrición en las escuelas hemos trabajado en las tierras donde se plantan y se cultivan alimentos.

Algunas veces Don Matias nos invita a trabajar en sus cultivos. Ya que él pasa mucho tiempo con nosotros en temporadas claves de crecimiento, nos encanta ayudarlo a ponerse al día con su trabajo. Él como muchos de nuestros amigos que viven en las zonas montañosas alrededor de Otavalo, depende en lo que puede cultivar para alimentar a su familias durante el año. A primera vista sus sembradíos no parecen ser grandes, menos de un acre pensé, hasta que empiezas a cultivar la tierra a mano!

En esta región las temporadas de cultivo tienen un ciclo diferente al de los Estados Unidos. Ellos plantan al comienzo de la temporada de lluvias, la cual debe empezar en octubre pero ahora se está volviendo más impredecible. Algunos dicen que el talar la selva lluviosa del Amazonas está afectando el ciclo de la precipitación en las montañas; otros dicen que es el cambio climático debido al calentamiento global. Pero cuál sea la razón, los resultados son reales: las lluvias ya no son fiables como antes y hace que cultivar la tierra sea más complicado. Para la mayoría de las familias la irrigación no es una opción. A si que cultivar en el tiempo correcto es muy importante.

La fecha correcta para cultivar depende de la fase de la luna y el día de la semana. Para nosotros los voluntarios es una actividad donde nos divertimos porque solo lo hacemos por unas horas pero para las familias es un trabajo interminable.

Primero las tierras tienen que ser limpiadas de los restos y las rocas de la temporada pasada. Don Matias tiene una pila grande de piedras que ha acumulado de sus tierras desde años atrás las cuales piensa utilizar para hacer un patio algún rato. El segundo paso es arar la tierra. Si la persona corre con suerte al tener tierras planas, puede alquilar un tractor para arar la tierra. Sin embargo, la mayoría de tierras de cultivo están en las zonas montañosas que están tan empinadas que nosotros los voluntarios nos preguntamos cómo la gente ó el ganado puede pararse e incluso trabajar!

Mucha gente solo pueden hacerlo a mano o usar una yunta donde los animales arrastran una cuchilla para arar la tierra.

Algunas veces tenemos la fortuna de ver cómo se plantan las “tres hermanas” esto se hace de una manera tradicional. Esto se hace rápidamente con tres personas uno hace un hoyo con un palo casi a la orilla del surco; uno deja caer una semilla de maíz y una de frijol y cubrir el hoyo arrastrando la tierra con el pie; y otro plantando una semilla de sambo en un hoyo entre la semilla de maíz y frijol recién plantadas. La idea es que el frijol proporcione nitrógeno a la tierra y que el maíz funcionará como cordel para trenzarlo hacia arriba y el sambo va a prevenir que la hierba crezca y asi obtener vegetales para comer. 

Una variedad local de maíz.

Este año, en sus tierras Don Matias plantó maíz, frijoles, sambo y cebada.

Y aunque el sambo ayude a evitar las hierbas en sus cultivos estos deben ser atendidos durante la temporada de crecimiento. Los cultivos deben estar listos para cosecharse en Abril y lo de más se deja para que se seque en Junio y Julio y se cosechará como maíz y frijoles secos. Hay al menos 10 tipos de maíz que tienen diferentes características y esos comúnes en la dieta ecuatoriana. Los más comunes son el choclo, el mote y el canguil, mientras que los menos comunes pero muy interesantes son usadas para hacer postres como llamachaki y musiquitas.

La última vez que ví los cultivos de Don Matias fue desde lejos a principios de Abril y la cosecha ya había comenzado. El rastrojo se quedará en las tierras de cultivo hasta otoño cuando llegue el tiempo de plantar de nuevo.

Matias es un gran maestro y líder de nuestros esfuerzos. El amor que le tiene a la tierra es evidente en todo lo que él hace. Su dicho favorito es “¡La naturaleza es nuestra – cuídala!” Ese es el resumen de su filosofía y el de Tandana también.

Puedes aprender más sobre Don Matias y su concepto de Tandana aquí.

Por: Hope Taft, Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Tandana

Don Matias

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Un apprentissage sur le terrain avec un conservateur de l’environnement

Matias et des bénévoles travaillant dans son champ de maïs.

La plupart des bénévoles de la Fondation Tandana venus en Équateur dans le cadre du programme « Gardening Volunteer Ventures » depuis 2013, et d’autres programmes aussi, ont collaboré avec Matias Perugachi pour apprendre à planter, à semer et à soigner les plantes conformément à nos efforts conjoints pour favoriser une meilleure productivité et le développement durable de la région. Nous avons plantés des arbres le long des flancs de colline en guise de paravent et dans les rues de la communauté pour purifier l’air et donner une touche de verdure. Nous avons également créé des jardins dans les centres de santé et les écoles de la communauté pour l’amélioration de la nutrition et avons travaillé dans les champs pour planter et semer des plants pour la nourriture.

Matias nous invite souvent de labourer ses champs. Comme il nous consacre la majorité de son temps à des périodes cruciales de la saison agricole, nous sommes ravis de pouvoir l’aider à garder le rythme dans son travail. Comme la plupart de nos amis vivant dans les montagnes environnant Otavalo, il dépend de la culture de la terre pour nourrir sa famille le long de l’année. Les champs ne semblent pas au premier abord très grand, moins d’une acre en moyenne selon mes estimations, mais attendez de les labourer manuellement !

La saison agricole de cette région observe un cycle différent de celle des États-Unis. Les locaux plantent au début de la saison des pluies, qui normalement survient en octobre, mais est désormais de plus en plus imprévisible. Selon certains, la déforestation de l’Amazonie affecte les pluies dans les montagnes, d’autres affirment qu’il s’agit du changement climatique résultant du réchauffement global. Quelle que soit la raison, les résultats sont réels : les pluies ne sont plus aussi fréquentes qu’auparavant et cela complique la culture de la terre. La plupart des familles ne peuvent pas recourir à l’irrigation, il est donc crucial de planter au bon moment.

Cela dépend de la phase de la lune et du jour de la semaine. Pour les bénévoles que nous sommes, l’expérience est amusante, comme nous ne plantons que pendant quelques heures, mais pour ces familles, le travail est très difficile et sans fin.

Premièrement, les champs doivent être débarrasés des débris et des roches de la dernière saison. Matias possède un gros tas de roches recueillies au fil des ans dans son champ qu’il compte utiliser un jour pour construire un patio à côté de son établissement de travail. Ensuite, ils doivent être labourés. Si la personne est assez chanceuse pour posséder une terre plate, louer un petit tracteur l’aiderait à terminer le travail. Cependant, la plupart des plantations se trouvent sur des flancs de colline si escarpées que nous nous demandons comment les gens ou les bœufs arrivent à tenir debout, et encore moins à travailler ! De nombreuses personnes utilisent uniquement une charrue manuelle, tirée par des animaux ou à une lame dans leurs champs.

Quelques fois, nous avons la chance d’expérimenter comment s’effectue la plantation dite des « trois sœurs ». Le processus s’effectue selon la méthode traditionnelle. Le travail s’effectue plus rapidement avec trois personnes : une pour creuser un trou avec une branche juste au niveau du sillon ; une autre pour semer une graine de maïs et trois graines d’haricots rouges dans le trou, puis les couvrir avec la plante des pieds et le dernier pour planter des graines de courge dans un trou entre deux trous de maïs/haricots. L’objectif est de faire en sorte que les haricots génèrent du nitrogène dans le sol en se servant du maïs pour germer et de la courge pour éliminer les mauvaises herbes. Et les trois plants fournissent des légumes comestibles.

Une variété locale de maïs.

Cette année, Matias a planté du maïs, des haricots, de la courge et de l’orge dans son champ. Même si la courge facilite le désherbage, le champ de Matias doit être entretenu tout au long de la saison agricole.

Les nouvelles récoltes devraient être prêtes pour la récolte en avril et une partie est laissée séchée jusqu’en juin ou juillet pour les moissonner comme céréales ou haricots secs. Le régime équatorial comprend au moins 10 variétés de maïs aux caractéristiques et utilisations différentes. Les plus courantes sont le choclo (du maïs frais en épi), mote (hominy) et canguil (popcorn). Parmi les variétés moins courantes, mais intéressantes figurent le llamachaki (un dessert cuit à la vapeur dans une feuille) et les musiquitas (un dessert composé de maïs frais moulus et cuits en tortillas).

J’ai pu constater de loin lors de ma dernière visite en avril que la récolte avait commencé dans les champs de Matias. La chaume devrait ensuite être laissée sur le champ jusqu’en automne au moment de la nouvelle culture.

Matias est un excellent éducateur et nous motive dans nos efforts. Sa passion pour la terre est évidente dans son travail. Sa citation préférée résume sa philosophie, ainsi que celle de Tandana, « La naturaleza es nuestra – cuidala » ou «  Il est de notre devoir de préserver la nature. »

Pour en savoir plus sur Matias et son témoignage sur Tandana, vous pouvez ici.

Par: Hope Taft, Présidente du Conseil de Direction de Tandana

Des bénévoles désherbant dans un champ de maïs.

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